Alrededor de los dos años, el peke es capaz de caminar seguro y sentarse él sólo, hechos que coinciden con su maduración evolutiva. Además, ya tiene un tipo de alimentación más variada en la que los líquidos son un complemento y no su fundamento.

Por otro lado, ya sabe establecer un canal de comunicación verbal y hace uso de la palabra. Nos encontramos ante un niño que tiene un nivel de autonomía notable y que, por tanto, consideramos que tiene condiciones favorables para resolver el control de esfínteres.

Hay que tener en cuenta que este control es un aprendizaje que supone para el niño una maduración del sistema nervioso. Esto quiere decir que se trata de un acto consciente que reclama todo un sistema de intercambios niño-adulto.

CUÁNDO HACER EL CONTROL....

Es aconsejable llevar el aprendizaje cuando viene el buen tiempo, no obstante si la situación no acompaña o el peke no está motivado, no hay prisa, podemos esperar un poco más.

No debemos comenzar si prevemos algún tipo de cambio en su vida, como por ejemplo: La llegada de un hermanito, un cambio de lugar de residencia, comienzo del colegio o cualquier otra situación que pueda perturbar su tranquilidad y/o situación que requiera de algún tipo de adaptación. Si el niño no atraviesa la experiencia con tranquilidad puede ver afectada su capacidad de control. Unos padres ansiosos que fuerzan a que el hijo controle rápidamente su cuerpo sólo lograrán el efecto contrario, es decir, que tardará aún más en descubrir que es capaz de controlarse, por tanto recomendamos, no regañar ni castigar nunca por no controlar esfínteres.

Y es que el aprendizaje del control de los esfínteres debería ser tan natural como cuando aprendió a caminar o hablar, seguro que ni siquiera pensaron que debían exigirle que andara ni hablara, hasta que el peke un día dio un pasito o pronunció su primera palabra. De igual modo conseguirá controlar esfínteres cuando esté preparado para ello.

CONSEJOS PARA LOS PAPIS...

  • Lo primero es colmarse de paciencia para ayudar a su hijo/a a controlar, evitando exigencias, restando importancia a las fugas y premiando con elogios y caricias los pequeños avances que motiven al peke para aumentar su interés por alcanzar el control. Los castigos en este área están contraindicados por completo, puesto que podrían ocasionarle estreñimiento crónico o, peor aún, conflictos psicológicos.
  • Observen las señales evidentes cuando el peke desea hacer sus necesidades, en esos momentos deben sentarlos en su orinal.
  • Deben sentarlo en el orinal en horarios puntuales, al principio con más frecuencia y a medida que lo controla vamos aumentando el tiempo entre horas.
  • RECUERDEN: No hay un tiempo determinado para adquirir el control, de modo que mucho ánimo y paciencia, todo llega y el momento dependerá mucho de la actitud positiva y colaboradora de los papis, el tiempo será sencillamente... el necesario, siempre y cuando tengamos la absoluta confianza de que lo conseguirá.
  • Una vez quitado el pañal, no volverá a llevarlo ni en casa ni para salir, sólo durante el tiempo de sueño y de forma excepcional, en caso de diarrea. Este punto es lo más importante, nunca podremos ponerle pañal mientras el peke esté despierto, aunque lo solicite.

RECUERDEN, EL CENTRO PROGRAMARÁ LA RETIRADA DEL PAÑAL EN GRUPOS REDUCIDOS DENTRO DEL AULA DE 2 AÑOS CUANDO EL CLIMA, LA MADURACIÓN DEL PEKE Y LA ORGANIZACIÓN INTERNA ASÍ LO PERMITAN.