En este artículo pretendemos dar respuesta a las preguntas que nos hacemos los padres y madres cuando nuestros pequeños/as llegan a esa etapa tan complicada como es la rabieta.

1.- ¿Por qué a los dos años?

Alrededor de los dos años aparecen en la vida de nuestros pequeños las terribles rabietas.

Esta etapa se caracteriza sobre todo en la búsqueda de su propia identidad y comienzan a darse cuenta de su propio yo. También es el periodo del negativismo, siempre su respuesta favorita será “NO”. En esta edad, niños y niñas son aún muy dependientes y las rabietas constituyen una parte más en su desarrollo; por tanto, lo que nos llamaría la atención sería que no las conocieran.

2.- ¿Debo ignorarlo cuando se enfada?

Estos comportamientos impulsivos poco controlados, los berrinches y la oposición son propios de esta etapa pero si actuamos con paciencia y firmeza pasarán sin huella.

Cuando el niño se enrabieta, experimenta un proceso hacia su propia independencia, pues está intentando hacerse valer y que lo respeten. No se le debe permitir que consiga su propósito con este comportamiento. Es el momento de poner límites.

3.- ¿Qué debemos hacer?

  • No prestarle atención. Su conducta enrabietada no debe recibir ningún tipo de recompensa, es mejor ignorarlo.
  • Cuando la intensidad de la rabieta disminuya, hablaremos con el niño/a con el objetivo de cambiar la conducta anterior: "vamos deja de llorar y nos marcharemos a dar un paseo".
  • Si la rabieta continúa con la misma intensidad y no cesa el llanto, le debemos decir que ya está bien y que puede continuar llorando en un lugar donde no estemos nosotros, como por ejemplo su habitación.
  • En el momento en que termine la rabieta, lo volvemos a integrar en la actividad que estábamos haciendo como si nada hubiera ocurrido.

4.- ¿En qué consiste una rabieta?

Una rabieta consiste en un arranque de ira en la que el niño/a se tira al suelo al suelo, patalea y grita. Esta suele producirse porque el niño/a se ha sentido insatisfecho al no conseguir algo que deseaba.

5.- En la rabieta, ¿actúan de la misma forma los niños que las niñas?

Los niños, por lo general son más impulsivos, inquietos y activos, son más propensos a las rabietas. Suelen ser más impacientes a la hora de razonar las cosas y el nivel de auto control es menor que en las niñas. Las niñas, por el contrario, suelen utilizar mejor su arma la capacidad verbal (que suele ser más precoz que en los niños), para lanzar insultos e improperios sin pensar y a gran velocidad.

Muchos niños y niñas suelen estar cargados de mucha energía y no saben cómo canalizarla. Es el mejor de apuntarlos a actividades deportivas que les ayuden a regular su propia energía.

6.- Las rabietas, llamadas de atención.

En esta etapa comprendida entre los 18 y los 36 meses, las rabietas son la forma que el niño/a tiene para llamar la atención y la manera de comunicarse. A esta edad, el lenguaje aún no ha adquirido un significado tan real para el pequeño como los gritos y la cólera, quiere hacer todo por sí mismo y desea ser libre para explorar el mundo de los adultos; es entonces cuando comienzan sus "travesuras" y las negativas por parte de los progenitores y ellos responden con sus berrinches.

7.- ¿Cómo puedo evitarlas?

No olvidemos que es una etapa pasajera y se superará sin problemas. Como recomendaciones podríamos citar las siguientes:

  • Antes de llegar a la rabieta es mejor ofrecerle recursos posibles de negociación: "ahora no puedes jugar al balón en el salón, pero si esperas un poquito nos iremos al parque".
  • Cuando consiga evitar la rabieta, destacaremos sus logros y esfuerzos.
  • El mejor ejemplo es el que tú le das, no espere a que esté callado o hable bajito si en casa gritáis con frecuencia.
  • Identifica las situaciones en las que con gran probabilidad aparece el berrinche, modifícala o intenta solucionarla de otra manera.

8.- ¿Y si aparecen, ¿Qué puedo hacer?

  • No te preocupes demasiado, salvo que sean muy continuas o violentas.
  • Háblale con voz suave y tranquila.
  • Controla que no haya peligro cerca o ponlo en un lugar seguro, por ejemplo, su habitación, entonces aléjate.
  • Mantente firme y no cedas. Cuando se haya calmado habla con él o ella como si nada hubiese pasado.
  • Actúa siempre de la misma forma, así conocerá el límite hasta dónde puede llegar.
  • Tranquilízalo después de la rabieta, si es necesario abrázalo para que él se asegura de tu confianza.