1. Definición.

Morder es una conducta “muy común” en los niños menores. Las razones por las que los niños muerden a otros varían de niño a niño y existen diferentes razones de por qué lo hacen, pero en cualquier caso es necesario enseñarles desde el primer momento las consecuencias que acarrea el morder.

2. De 0 a 1 año.

Es algo natural que los niños de alrededor de 1 año de edad muerdan a sus padres o a cualquier otra persona que esté al alcance, ya que es una de las partes de su cuerpo que se encuentran más desarrollada. En la mayoría de los casos, los niños de esta edad muerden para explorar objetos, hacer experimentos, expresar que están emocionados, para aprender y también para relacionarse. En ocasiones con la dentición necesitan calmar sus encías con lo cual muchas veces muerden porque carecen de autodominio y actúan impulsivamente.

3. De 1 a 3 años.

En el caso de niños de 1 a 3 años las razones son diferentes. A esta edad comienzan a socializarse, por lo que se empiezan a relacionar con sus iguales, pero aún no poseen un lenguaje fluido ni tienen las habilidades suficientes para comunicarse. Se debe considerar que su pensamiento es netamente egocéntrico y les resulta casi imposible poder descentrarse y observar, escuchar, comprender y considerar a otro niño que posee las mismas necesidades y deseos que él y que desea satisfacerlos de inmediato. Debido a esto pueden generarse este tipo de vínculo entre los niños, en el cual cada uno de ellos se manifiesta sobre el otro demostrando “su poder” a través de distintas acciones corporales (morder, empujar, tirar del pelo, arañar, dar patadas, etc), ya que es su “lenguaje primitivo”.

 

4.Causas de las mordeduras

El hábito de morder normalmente se origina por uno o varios de los factores que se explican a continuación:

Experimentación:

Tanto los bebés como los niños de 1 a 3 años pueden morder para experimentar y explorar el mundo que los rodea, en ocasiones solo lo hacen para observar la reacción que ésto provoca en los demás.

Frustración:

Un niño pequeño puede también morder si se siente frustrado o incapaz de enfrentar una situación, como son, compartir juguetes, que le empujen, que un niño juegue con un juguete determinado que él quiere en ese preciso momento, etc. Hasta que aprenda a jugar cooperativamente, es posible que responda a las demandas de los demás niños pegándoles o mordiéndolos.

Impotencia:

Es posible que un niño muerda cuando necesita sentirse fuerte. Por ejemplo, el niño más pequeño de la familia o del aula de la Escuela Infantil puede a menudo llegar a morder a alguien sólo para ganar poder.

Estrés:

Un niño puede morder si siente un gran estrés emocional. Tenga siempre en cuenta que el hecho de que el niño muerda a alguien puede llegar a tratarse de un signo de sufrimiento o dolor cuando se siente disgustado o enfadado (ante la llegada de un hermanito, si los padres se están separando, si nunca se ha relacionado con ningún niño ( no ha jugado en los parques infantiles) y de repente asiste a la escuela infantil, o si nunca se ha separado de su madre o padre.

 

5.¿Qué pueden hacer los profesores y padres?

Los profesores:

Desde la Escuela Infantil, queremos señalar que nos sentimos muy implicados en este comportamiento, y en la medida de los posible intentamos evitarlo, pero debemos destacar que este suceso ocurre en milésimas de segundos y en muchas ocasiones estando al lado del niño que muerde no podemos evitarlo, por lo que no dejamos de sentirnos impotentes por esta situación. Os vamos a explicar nuestra forma de proceder, para que vosotros intentéis hacer lo mismo en vuestra casa. Lo primero que hacemos es observar cuándo y por qué esta conducta aparece. Cuando un niño muerde siempre le transmitimos que la agresión no es aceptada, intervenimos con rapidez, pero con calma y le mostramos nuestra desaprobación. Le explicamos que “no se hace daño” mirándole a los ojos y acto seguido le separamos de la zona de juego (durante varios minutos). Transcurrido el tiempo, hacemos que realice una conducta reparadora: darle un beso, un abrazo, pedirle perdón… De igual forma, le enseñamos nuevas formas de relación, utilizar el lenguaje, esperar turnos, pedir prestado, acariciar a sus amigos…, ya que el hecho de prohibir una conducta no significa que el pequeño entienda cuál es la conducta positiva. Debemos saber que somos un ejemplo a seguir por ellos, y que nuestras conductas serán imitadas, por lo que actuamos de forma consecuente ante estos comportamientos (damos besos a los niños que han sido mordidos, les abrazamos y dirigimos toda nuestra atención hacia el niño dañado) y hacemos que los niños que han mordido practiquen esta conducta cada vez que muerde. Otra de nuestras formas de proceder es observar el comportamiento positivo que realiza el niño (pedir permiso para coger el juguete de otro niño, dejar prestado un juguete, compartirlo) y actuamos de forma inmediata y lo elogiamos, valorando de forma muy expresiva que ese comportamiento es estupendo (“muy bien”, le damos un beso, o un abrazo y le repetimos que lo que ha hecho es estupendo). De igual forma, cuando están jugando de manera “pacífica” con sus compañeros, nos acercamos y les sonreímos, e igualmente los elogiamos.

Los padres:

Lo más importante ante este tipo de comportamiento es que los padres sean conscientes de la etapa evolutiva en la que se encuentran sus hijos, y que morder, como otros muchos comportamientos, forman parte de esa etapa, por lo que vuestros hijos pueden morder y ser mordidos, arañar y ser arañados, empujar y ser empujados…al igual que besar y ser besados, abrazar y ser abrazados…..Desde nuestro Centro Infantil os hacemos llegar que las conductas negativas irán desapareciendo si nuestra actuación es correcta ante los mismos, por lo que NO debemos NUNCA incitar a nuestro hijo a morder si es mordido, ni a pelear si le han pegado, DEBEMOS enseñarle a comunicar su malestar y a resolver situaciones con el lenguaje, así potenciaremos el desarrollo de una personalidad emocionalmente equilibrada y fomentaremos la relación con sus iguales (recordad que los niños que muerden, pegan o insultan a los demás son rechazados y aislados). Si bien cada niño es diferente, a continuación se enumeran algunas recomendaciones que podrían resultar útiles para controlar a un niño que muerde:

  • Manténgase firme y con calma. Dígale que no aceptará que muerda a otras personas y explíquele sus razones. Dígale también que morder hace daño a los demás.
  • Sugiérale alguna forma de conducta alternativa en vez de morder. Si muerde porque está enfadado, dígale que le cuente qué le molesta. Un niño menor de 18 meses de vida quizás necesite un juguete que pueda morder.
  • Si descubre al niño mordiendo a alguien, use un "no" firme para contenerlo o intente detenerlo antes de que muerda.
  • Si su niño muerde, póngalo en penitencia, quítele un juguete favorito o suspéndale alguna actividad que disfrute. En el mismo instante en el que ocurra, apártelo de la situación de juego durante un ratito y actúe reconfortando al niño mordido.
  • No muerda a su hijo porque él mordió a otra persona. Si lo hace, el niño probablemente crea que morder es aceptable. Cuando son muy pequeños no pueden relacionar el dolor que sienten con el que causan cuando muerden a los demás. No utilices la violencia ni la humillación para erradicar el comportamiento. Dialoga, háblale con firmeza y coherencia manteniendo siempre la calidad del vínculo afectivo.
    • Tampoco muerda a su hijo jugando, ya que esto puede inducirlo a morder a otros.
    • Elógielo cuando juegue tranquilo.

6. Acciones que deben realizar los padres para prevenir las mordidas futuras

  • Evitar clasificar a un niño como 'el que muerde'. Deben estar atentos a la conducta positiva y recompensarla prestando atención al niño. "Pedro, ¿puedo sentarme contigo por un ratito? Será divertido ver lo que estás construyendo."
  • Asegurarse de incluir en las rutinas del niño suficiente tiempo para el descanso, la alimentación y el agua adecuados.
  • Ayudar al niño si está sufriendo estrés. Los maestros y padres podemos colaborar para hacer sentir seguro a un niño cuya familia está experimentando un cambio importante. Hay que animar al niño a expresar sus sentimientos con palabras o por medio del dibujo.

7. Recuerde:

En la mayoría de los casos los niños que muerden lo dejan de hacer conforme mejora su habilidad de hablar. Conforme el lenguaje mejora, los niños pueden usar palabras para expresar su frustración y coraje. Esto ocurre como a los 3 años de edad. Cuando los padres se enfrentan al problema de morder con firmeza y consistencia, la mayoría de los niños entienden lo que se les dice y rápido dejan de morder.